viernes, 14 de mayo de 2010

Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.

A veces vas por la vida creyendo que estás despierto y de pronto pasa algo inesperado, algo que te sacude, algo que te despierta. ¿Hay algo capaz de despertarnos del sueño más profundo que es dormir despiertos? Es paradójico, pero creo que no hay mejor despertador que un sueño. Cuando sos chico tenes algo muy claro, tu juguete preferido es tuyo, si ves que alguien lo quiere sin dudarlo decís “es mío”. Defendes con uñas y dientes lo tuyo, tu juguete, tu lugar, tu novia, pero siempre aparece alguien que viene a disputártelo. Puede ser otra persona o incluso el recuerdo de otra persona, donde había dos ahora hay tres y ya estás en una competencia. La competencia tiene mala prensa, creemos que ser competitivos es un defecto, nunca una virtud ¿pero no es cuando no tenemos competencia cuando dejamos de crecer? El problema de la competencia, creo yo, es la falsa creencia de que para que alguien gane otro tiene que perder, para que alguien exista otro tiene que desaparecer. Olvidarte que nada es tuyo y que todo lo podes perder te puede dormir, se necesita un buen sueño para despertarse. Se necesita un buen competidor para mantenerse despiertos y crecer. No hace falta que otro pierda, la verdadera competencia es cuando todos de alguna manera ganan algo. No hay garantía de que el sueño vaya a cumplirse, eso te hace esforzarte para ser mejor, para que elegirse sea algo de cada día. De lo que si hay garantía es que si aspiras a ser mejor no hay manera de que no lo seas.

martes, 11 de mayo de 2010

era tan solo una niña nada mas,el le regalo una rosa, ella
comenzó a soñar, el le hablo de tantas cosas lindas y
la hizo ilusionar, ella fue creyendo todo y
la supo enamorar. pero un dia ese sueño no
se hizo realidad y esa rosa tan hermosa
se comenzó a marchitar. pero
un día esas letras no las pudo escuchar,
fue ese día en silencio que alguien la escucho llorar,
era tan solo una niña y se quiso enamorar, a
el le sobraba experiencia y a ella le
faltaba edad, ella lloro por un sueño,
comprendiendo al despertar que
para todo hay un tiempo y que hay
que saber esperar...
siempre hay un tiempo para todo, lo único que hay que esperar el momento ~